Carlos Villena Lescano (Perú)
I.- Sintesis
El turismo es una actividad estratégica cuyo desarrollo en el Perú se ve limitado por la falta de meritocracia y la designación de autoridades sin idoneidad técnica. Aunque la formación profesional ha avanzado, persisten prácticas clientelistas y decisiones políticas que debilitan la gestión pública del sector. La meritocracia, basada en méritos objetivos, y la tecnocracia, sustentada en expertos que aplican evidencia, son esenciales para fortalecer políticas turísticas. Experiencias como el Banco Central de la Republica del Perú muestran que la tecnocracia funciona cuando hay autonomía y profesionalización. Para que el turismo sea política de Estado, deben dirigirlo profesionales competentes, combinando mérito y conocimiento técnico.
II.- Desarrollo
El turismo es una de las actividades económicas y sociales más transversales del siglo XXI. Su desarrollo requiere planificación, capacidad de gestión y visión estratégica, especialmente desde la institucionalidad pública. Sin embargo, en el Perú —como en gran parte de América Latina— persiste una contradicción entre la creciente profesionalización académica del sector y la precariedad de los mecanismos mediante los cuales se designa a quienes lo dirigen. La ocupación de cargos públicos sin idoneidad, el clientelismo político y la falta de meritocracia han limitado el avance del turismo como política de Estado y factor coadyuvante del Desarrollo económico y social del Perú.
1. Meritocracia: principios, realidad y contradicciones
La meritocracia se entiende como un sistema de acceso y promoción basado en méritos objetivos: formación, experiencia y desempeño. Según Mendoza Paredes (2024), en el Perú la meritocracia se concibe como un ideal normativo, pero en la práctica es distorsionada por factores estructurales: falta de transparencia, prácticas clientelistas, designaciones políticas y ausencia de mecanismos formales de selección y trazabilidad de procesos.
En el sector público, el mérito suele ceder ante otros criterios: afinidad política, pertenencia a redes de favores o lealtades partidarias. Así, el mérito se vuelve un discurso que legitima desigualdades y no un mecanismo para corregirlas.
En el sector turismo, situaciones como la designación de directores sin formación especializada evidencian improvisación y falta de selección con criterio técnico. Esta práctica se repite en gobiernos regionales y municipalidades, donde cargos de turismo son asignados sin considerer experiencia y formación profesional.
El rol de los Colegios Profesionales
Ante este panorama se creó el Colegio de Licenciados en Turismo del Perú, creado por Ley N.° 31172 (2021), que exige colegiatura habilitada para ejercer la profesión. Su presencia busca elevar estándares y garantizar idoneidad técnica y profesional.
Meritocracia en el sector privado
En grandes empresas turísticas, la meritocracia se sustenta en indicadores objetivos de desempeño (KPI, Balanced Scorecard, etc.). En cambio, en pequeñas y medianas empresas prevalecen muchas veces decisiones subjetivas, donde la confianza personal, el parentesco y la amistas pueden tener mayor importancia que la profesionalización.
La dimensión crítica de la meritocracia
Rujas (2022) sostiene que la meritocracia puede convertirse en un mecanismo de exclusión si no se reconocen desigualdades previas. En turismo, esto se refleja en cámaras y asociaciones que admiten solo a quienes cumplen requisitos formales, reproduciendo situaciones estructurales y círculos cerrados.
2. Tecnocracia: conocimiento como fuente de poder público
La tecnocracia implica el ejercicio del poder por parte de expertos con formación avanzada, experiencia y dominio técnico, capaces de diseñar e implementar políticas públicas basadas en evidencias científicas, y no en conveniencia política y/o relaciones familiares.
Caso fallido: MIDIS (2011)
La creación del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social buscó instaurar un gobierno técnico. Sin embargo, el intento tecnocrático fracasó debido a presiones políticas y clientelismo.
Caso exitoso: Banco Central de Reserva del Perú (BCRP)
El BCRP ha logrado más de 30 años de estabilidad económica gracias a una tecnocracia consolidada basada en concursos públicos, autonomía institucional y decisiones guiadas por evidencia y método científico.
Este modelo llevó a la reflexión: ¿por qué no replicar la tecnocracia del BCRP en el sector turismo?
Tecnocracia turística en otros países
México, Colombia, Chile y el propio Perú han nombrado en algunas oportunidades autoridades de turismo con formación específica en turismo o administración turística, demostrando que la tecnocracia también puede impulsar políticas sectoriales.
Riesgos de la tecnocracia
Gonzales y Rojas (2021) señalan que un modelo tecnocrático puede reducir la participación democrática y aislar decisiones de la sociedad civil. El desafío es equilibrar experticia técnica con actores públicos y privados, y participación ciudadana.
Ejemplos internacionales
Italia (gobierno de Mario Monti), Singapur (modelo Harvard) y Chile (Chicago Boys) muestran aplicaciones concretas de tecnocracia en contextos de crisis, reformas estructurales y aplicación del conocimiento técnico para la toma de decisiones y una gestion eficiente.
3. Conclusiones
1. La formación profesional en turismo debe basarse en competencias reales y efectivas.
2. En la actividad privada se premian los resultados; en el sector público debería premiarse el mérito, pero aún predominan intereses politicos y el clientilismo.
3. Los futuros profesionales deben conocer las características del Desarrollo turístico y los escenarios competitivos en los que se desenvolverán.
4. Las competencias debieran determinar ascensos o estancamiento profesional.
5. Pocos países tienen autoridades en turismo con formación en turismo; cuando esto ocurre, la gestión mejora.
6. La formación académica debe preparar a algunos egresados para liderar el turismo desde el Estado.7. Tras años de resultados deficientes, la meritocracia y la tecnocracia aplicada al turismo es una necesidad urgente.
La meritocracia permite acceder. La tecnocracia permite decidir. Para que el turismo peruano crezca, se necesitan ambas. El turismo no será política de Estado mientras no sea conducido por profesionales competentes.