Sebastián Ansaldo (Chile)
1. Síntesis
La expansión de Airbnb ha transformado el alojamiento urbano, introduciendo competencia con los hoteles tradicionales, especialmente los más pequeños. Su modelo de economía colaborativa, basado en plataformas digitales plantea la interrogante si complementa o reemplaza a los hoteles convencionales. La evidencia empírica muestra en general impactos adversos en ingresos hoteleros y ocupación. Por otra parte, aunque ofrece opciones accesibles, flexibles, y alojamientos más baratos, también genera externalidades negativas: aumento del costo de arriendos, gentrificación y deterioro de la calidad de vida de los residentes. Diversas ciudades han respondido a esta problemática con regulaciones. El desafío es integrar innovación con gobernanza, mediante políticas públicas que equilibren libertad de mercado, inclusión digital, justicia competitiva y sostenibilidad urbana.
2. Introducción
La industria del turismo global ha experimentado en la última década una transformación estructural sin precedentes, impulsada fundamentalmente por la irrupción de la economía colaborativa y las plataformas digitales de intermediación
La creciente incorporación de las plataformas digitales asociadas a la economía colaborativa, con Airbnb como su máximo exponente en el sector turístico, ha generado un cambio profundo en la configuración de la industria del alojamiento urbano. Este fenómeno, que ha cobrado gran relevancia durante la última década, ha introducido una intensa presión competitiva sobre los operadores tradicionales —particularmente sobre los pequeños alojamientos turísticos— y ha desencadenado una serie de externalidades urbanas complejas, tanto económicas como sociales.
El presente artículo se basa en una investigación aplicada realizada por el autor de este artículo, que aborda estos desafíos mediante el diseño e implementación de un Modelo Basado en Agentes (MBA) para simular el funcionamiento del mercado de alojamientos turísticos en la ciudad de Santiago de Chile. El objetivo central del estudio busca cuantificar el impacto competitivo derivado de la expansión de la oferta de Airbnb sobre los ingresos de los pequeños establecimientos de alojamientos.
El análisis parte de la premisa de que la competencia introducida por plataformas como Airbnb no es meramente una expansión de la oferta existente, sino un cambio de paradigma que desafía las estructuras de costos, las regulaciones y las estrategias de mercado de los actores tradicionales, especialmente aquellos de menor escala como hostales o residenciales, quienes carecen del respaldo financiero de las grandes cadenas hoteleras para resistir el impacto de demanda prolongados.
Esta nueva realidad competitiva en Santiago de Chile se caracteriza por una asimetría fundamental donde la oferta de alojamiento ya no está confinada a zonas comerciales o turísticas tradicionales, sino que se dispersa por el tejido residencial de la ciudad
3. La economía colaborativa y su impacto disruptivo en el turismo
Este paradigma se sustenta en el uso intensivo de plataformas tecnológicas que permiten a los individuos intercambiar o arrendar temporalmente bienes y servicios que previamente se encontraban subutilizados, generando nuevas formas de interacción económica entre pares (Frenken & Schor, 2017).
En este contexto, Airbnb ha emergido como un actor central y paradigmático. Su modelo de negocio se caracteriza por la alta escalabilidad, bajos costos marginales para la incorporación de nueva oferta de alojamientos, y una capacidad notable para aprovechar activos residenciales ociosos. A diferencia de los hoteles tradicionales, que enfrentan altas barreras de entrada y costos fijos significativos, Airbnb puede ampliar su presencia en un destino sin necesidad de inversión en infraestructura física, actuando como un simple intermediario digital. Esta estructura le ha permitido redefinir las reglas del juego en la industria del alojamiento turístico.
Uno de los hallazgos más contundentes de la investigación es la confirmación de un fuerte efecto de sustitución espacial, donde la presencia de una alta densidad de listados de Airbnb en el mercado correlaciona directamente con una disminución en la tasa de ocupación de los pequeños alojamientos.
Complementariamente, el estudio arroja luz sobre la segmentación de la demanda y cómo esta reacciona ante la nueva oferta. Los resultados de la simulación indican que existe una migración selectiva de consumidores hacia la plataforma digital, impulsada principalmente por el precio y la búsqueda de experiencias “auténticas”. Los turistas con presupuestos más ajustados o con una mayor preferencia por localizaciones más alejadas del centro de la ciudad tienden a abandonar la hotelería tradicional, dejando a los pequeños alojamientos con una base de clientes reducida y, a menudo, menos sensible al precio, pero más exigente en servicios. Sin embargo, a medida que la reputación de los anfitriones de Airbnb mejora y se profesionaliza, incluso este segmento de mayor valor, comienza a ser disputado, obligando a los establecimientos tradicionales a reconsiderar su propuesta de valor más allá de la simple competencia tarifaria.
Esta presión competitiva tiene consecuencias directas sobre la viabilidad económica de los pequeños alojamientos. La investigación demuestra que, ante la imposibilidad de reducir sus costos fijos al ritmo que lo hacen los competidores de plataformas colaborativas, muchos establecimientos pequeños se ven forzados a operar con márgenes decrecientes, deteriorando su rentabilidad a largo plazo. La simulación permite visualizar escenarios donde, sin una intervención regulatoria o una innovación estratégica significativa, una porción relevante de la oferta tradicional podría verse obligada a salir del mercado. Este proceso de “selección natural” económica no necesariamente premia al operador más eficiente en términos de calidad de servicio, sino a aquel con la estructura de costos más flexible y con menores cargas regulatorias, lo que plantea interrogantes sobre la equidad de la competencia actual.
Desde el punto de vista teórico, Airbnb es frecuentemente citado como un caso de innovación disruptiva (Guttentag, 2015). Al ofrecer a los consumidores una experiencia de alojamiento más personalizada, diversa y generalmente más económica que la ofrecida por hoteles convencionales, la plataforma no solo ha ampliado las posibilidades de viajes turísticos, sino que también ha introducido una competencia asimétrica, especialmente perjudicial para pequeños operadores que no cuentan con los recursos ni la escala necesarios para adaptarse con rapidez.
La disyuntiva planteada es clara: ¿Es Airbnb un complemento que permite expandir el mercado turístico mediante la atracción de nuevos segmentos de demanda? ¿O es más bien un sustituto que desplaza y canibaliza los ingresos de los alojamientos establecidos, en especial de los más vulnerables? (Zervas et al., 2017).
3. Competencia, externalidades y la necesidad de regulación
La literatura empírica ha generado un creciente cuerpo de evidencia respecto al impacto económico y urbano de Airbnb. Varios estudios, con enfoques econométricos rigurosos, han identificado efectos negativos sobre los ingresos hoteleros y sobre las tasas de ocupación de los hoteles tradicionales (Yeon et al., 2020). Estos impactos son particularmente severos para establecimientos de menor categoría y para aquellos de tipo independiente, como hostales, bed & breakfasts (B&Bs), residenciales y hoteles boutique, que carecen de economías de escala, acceso a plataformas globales o poder de marca consolidado.
A ello se suma la dificultad de competir en igualdad de condiciones. Mientras que los hoteles están sujetos a regulaciones sanitarias, fiscales, laborales y urbanísticas estrictas, los anfitriones de Airbnb han operado históricamente en un marco legal más laxo, lo que les confiere ventajas competitivas que no necesariamente reflejan mayor eficiencia, sino simplemente una asimetría normativa.
Más allá de la eventual competencia, la expansión acelerada de los alquileres de corta duración (STR) ha generado una serie de externalidades negativas sobre las comunidades locales. Entre los impactos más estudiados se encuentran el aumento del precio de los arriendos residenciales, la reducción del stock habitacional disponible para residentes permanentes, y fenómenos de gentrificación urbana que desplazan a comunidades tradicionales (Gyodi, 2019).
Adicionalmente, la literatura ha documentado efectos sobre la calidad de vida de los residentes, incluyendo el aumento del ruido, la congestión vehicular y peatonal, y la transformación de barrios residenciales en zonas altamente turistificadas, con pérdida de identidad local y cohesión comunitaria (Petruzzi et al., 2020).
Frente a este escenario, numerosos gobiernos locales en ciudades como Nueva York, Barcelona, Berlín, Ámsterdam, etc han implementado medidas regulatorias que incluyen limitaciones al número de días de arriendo, la obligación de registrarse como anfitrión, la imposición de impuestos turísticos y sanciones por no cumplimiento (Yeon et al., 2020).
4. Conclusión general
La economía colaborativa ha llegado para quedarse, y su influencia sobre la configuración de los mercados urbanos y turísticos es profunda e irreversible. Sin embargo, su impacto no es neutro ni homogéneo. Si bien Airbnb ha introducido innovaciones valiosas que democratizan el acceso al alojamiento, fomentan nuevas formas de turismo, y disminuyen el nivel de precios, también ha generado costos sociales y económicos que deben ser gestionados con políticas públicas informadas y adaptativas.
En última instancia, la clave está en integrar la innovación con la gobernanza, buscando un equilibrio entre libertad de mercado, inclusión tecnológica, justicia competitiva y sostenibilidad urbana. El futuro del turismo urbano dependerá, en gran medida, de la capacidad de los reguladores para adaptarse con inteligencia a los desafíos de la economía digital.